En la transformación organizacional de Deci-WAL, se identificó la necesidad de alinear la cultura y los valores internos con el posicionamiento externo de la marca. Inicialmente, el cambio se centró en el producto y la estrategia de marketing, pero se detectó que era imprescindible modificar también la cultura interna para lograr coherencia. El proceso enfrentó resistencia al cambio, especialmente entre empleados de larga trayectoria y nuevos perfiles creativos, lo que requirió gestionar la convivencia de distintas generaciones y mentalidades. La marca cambió su público objetivo hacia un segmento más joven y aspiracional, lo que generó un periodo de transición con desafíos en la captación y retención de clientes. Se definieron tres valores principales para la nueva cultura: diversión y beneficio, innovación y trabajo en equipo. El caso destaca la importancia de asegurar la coherencia entre el discurso interno y externo para construir una marca creíble y sostenible.
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