El volumen de inversión en startups tecnológicas europeas ha caído un 50% en los últimos dos años, aunque en 2023 se observa una mejora en la calidad de los proyectos y un repunte de la actividad. Los fondos priorizan sectores como energía, transición climática, deep tech, defensa y consumo, con especial atención a la inteligencia artificial, aunque advierten sobre la necesidad de ventajas competitivas reales. Europa genera más startups que EE. UU., pero menos sobreviven y acceden a financiación a largo plazo; Alemania y Francia lideran en capital y apoyo institucional, mientras que Italia muestra potencial en sectores industriales y deep tech. La financiación de proyectos de hardware y gran escala sigue siendo un reto y requiere instrumentos financieros específicos y mayor implicación de fondos y banca. El ecosistema europeo está en proceso de maduración y se prevé que, reforzando el acceso a capital de crecimiento y la colaboración público-privada, Europa pueda cerrar la brecha con EE. UU. en creación y escalado de startups.
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